Moscú abre los brazos a la anexión de Crimea a la federación rusa

Rusia está dispuesta a reconocer los resultados del referéndum que se celebrará en Crimea el 16 de marzo, es decir, que se dispone a aceptar a la península como una de las repúblicas de la Federación Rusa. Así lo dieron a entender los presidentes de las dos cámaras del Parlamento, Valentina Matviyenko y Sergué Naryshkin.

“Si el pueblo de Crimea aprueba el referéndum la decisión de ingresar en la Federación Rusa, nosotros, como Cámara Alta, apoyaremos sin duda esa resolución”, declaró Matviyenko, presidente del Consejo de la Federación, durante su encuento con el jefe del parlamento crimeo Vladímir Konstantínov.

A lo largo de la mañana del viernes, más de 65.000 salieron al centro de Moscú -según el Ministerio del Interior ruso para apoyar la iniciativa del Parlamento regional de la república autónoma ucrania de Crimea de incorporarse a Rusia. El multitudinario mitin se ha celebrado al lado del Kremlin, en la calle Vasílyevski Spusk. “‘Creemos a Putin”, “Crimea es rusa” y “No rendimos a los nuestros”, son algunos de los gritos que se han escuchado.

Konstantínov se reunió también con su colega de la Duma Estatal, Serguéi Naryshkin, quien calificó de “histórica” la decisión de llamar a plebiscitos para aprobar la integración de Crimea como parte de la Federación Rusa.

“Respetaremos la elección histórica de los habitanetes de Crimea y Sebastópol”, aseguró Naryshkin. Sebastópol, la ciudad puerto donde la Flota de Mar Negro rusa tiene su base princiapl, goza de un estatus especial.

El jefe del comité para asuntos de la Comunidad de Estados Independientes, el diputado Leonid Slutski, afirmó por su parte que rápidamente, “en los días inmediatamente posteriores al referéndum la Duma Estatal aprobará los resultados” de la consulta crimea.

Como “propaganda de baja estofa” calificó el Ministerio de Exteriores ruso el documento con las “10 mentiras sobre Ucrania” que el Departamento de Estado norteamericano publicó en su página web.

Para Moscú, se trata de una “primitiva” tergiversación de la realidad, “llena de cinismo y de dobles raseros”. El portavoz de Exteriores, Alexandr Lukashévich, declaró, además, que “EE UU no tiene y no puede tener ningún derecho a dictar moral sobre el cumplimiento de las normas internacionales y el respeto a la soberanía de otros países”, y recordó al respecto el bombardeo de la extinta Yugoslavia o la invasión de Iraq con “un pretexto falsificado”. También procedió a enumerar otras invasiones norteamericanas realizadas desde después de la II Guerra Mundial.

Mientras tanto, la intelectualidad rusa se ha dividido ante la posibilidad de que estalle una auténtica guerra con Ucrania. Unos 30 miembros del Consejo de Derechos Humanos adjunto al presidente, o sea, prácticamente la mitad de ese organismo, firmaron una declaración contra la guerra. También conocidos directores de cine, escritores e investigadores se han mostrado públicamente contrarios a un conflicto con el país vecino y han criticado al Kremlin por su política ante Ucrania.

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