La violencia vuelve a Caracas con otros dos muertos en disturbios

Otras dos personas murieron ayer en disturbios en la capital venezolana, un día después de que el presidente, Nicolás Maduro, diera instrucciones a los llamados colectivos y Unidades de Batalla Chavistas (UBCH) para que disolvieran manifestaciones opositoras.

Al este de Caracas, a menos de dos calles de la televisión estatal VTV, fueron asesinados un guardia nacional (cuyo nombre no fue divulgado) y un motorista supuestamente identificado con los colectivos paramilitares, de nombre José Amarís, confirmó el presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento), Diosdado Cabello, quien atribuyó la muerte a un «francotirador». El alcalde del municipio donde ocurrieron los hechos, el opositor Carlos Ocariz, al informar sobre las muertes, indicó que la zona, de altos edificios residenciales, fue rodeada por 25 tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que se llevó a 25 detenidos. Entre ellos, supuestamente, está el autor de los disparos, indicó Cabello, que «tendrá que pagar 30 años de cárcel», afirmó.

El miércoles, durante la conmemoración del primer aniversario de la muerte de Chávez, Maduro señaló que había ordenado desmontar la conspiración contra el Gobierno legítimo de Venezuela para cumplir «la orden de nuestro comandante Hugo Chávez: candelita [fuego] que se encienda, fuego que se apaga», dijo.

Ayer, centenares de motorizados recorrían las zonas de mayores protestas en Caracas levantando barricadas y disparando contra edificios. Lo hacían acompañados de tanques de la GNB y miembros de la Policía Nacional. En el municipio de Chacao, el más acaudalado de la capital y donde se han dado las mayores protestas, las tanquetas chocaron contra unos 30 coches aparcados en la calle, señaló el alcalde Ramón Muchacho.

El recrudecimiento de las protestas ocurre en momentos en que el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) discute, a puerta cerrada, la situación del país. Su secretario general, el chileno José Miguel Insulza, dijo que en el país «hay restricciones a la libertad de expresión y problemas de independencia del poder judicial, pero no una destrucción clara y masiva de la democracia».

Las protestas que se iniciaron a fines de enero, ya han dejado 21 fallecidos, 2.382 heridos y 1.680 personas detenidas y procesadas. Las dos primeras cifras las da la oenegé Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, y la tercera, la fiscal general, Luisa Ortega Díaz.

Venezuela, que rompió relaciones con Panamá el miércoles y califica a la OEA de «injerencista» apoyaría la llegada de una misión de la Unión de Naciones del Sur, Unasur, que está promoviendo el presidente boliviano y aliado de Maduro, Evo Morales, quien, sin embargo, reconoció que hay «un par de presidentes» que se resisten a una cumbre para tratar el tema venezolano.

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